No es por hacer el desaire, pero ya no soy del vicio. Recitaba Manuel Bernal y aprovecho el verso para decirles que respecto a las encuestas, las haga quien las haga, con excepción de escasos y divinos ejemplos sirven lo que la lavativa al muerto, para nada, así sean de El Norte, Salvador Borrego, Consulta Mitofski, De las Heras o el que me diga son improvisados, ingenuos, irresponsables o centaveros.
El perico nos recuerda que en las elecciones pasadas los de arriba no eran tan sacalepunta, ni los de abajo eran tan malos y la tortilla se volteó cuando el comal se estaba calentando. Por el Bronco nadie daba un céntimo y se convirtió en Juan Camaney; Ivonne con toda su sonrisa, no poca experiencia y recursos a granel se quedó en un triste lugar. Rodrigo siendo un chavito mono de buenas hechuras y a pesar de su papá que era la reencarnación de “Chucky” el muñeco diabólico, logró sobreponerse a un Fernando Elizondo que tenía más prosapia y prosopopeya que Enrique Vlll.
Siempre he pensado que las encuestas son las sastrerías que te hacen el traje a la medida a como tu lo ordenes, desgraciadamente poderoso caballero es don dinero, a nadie agrada que le digan la triste realidad y de ahí que endulzar el oído al pretenso es una manera de seguir cobrando sus servicios. Una ocasión como anécdota, me pidió un joven del PVEM le sirviera para abrir la puerta de un periodista muy picudo para solicitar avío y competir por la silla grande.
Luego de la presentación, mi amigo le dijo al que soñaba ser candidato: “te voy a ayudar, pero vas a perder tiempo y dinero, no tienes oportunidad para llegar ni en segundo lugar” y así fue. Las encuestas del periódico grandote no pueden ser diferentes. Publican a la más popular; es innegable que caramelo sea la más vista, amén de su promoción por mucho indebida y tramposa asistiendo a reuniones que su esposo tiene la obligación de presidir, donde elle no tiene alguna razón de estar presente y el colmo, hacer uso de la palabra cuando su responsabilidad es bastante definida en el DIF, Capullos, centros de lactancia y conexos.
La chava es mona y su hiperactividad social en ese fenómeno que llaman redes, Tik Tok, Instagram, a esto súmele la cifra insultante que invierten por parte de su marido de manera ilegal promocionándose a toda hora y festejando las acciones del complaciente príncipe del palacio, tomándose fotos hasta cuando pone la primera piedra…de un encendedor, entenderíamos cuándo se confunde la popularidad con la capacidad que se funde en una amalgama de inmoralidad.
Pensar en Mariana es una broma de mal gusto, porque salvo el estuche, la joya no es auténtica. Ella gusta del vodevil, el lujo, el maquillaje y le endulcen el oído. No estoy diciendo que no cuente con preparación académica, pero su perfil y vocación es de otra naturaleza, sin afán de exaltar a Tatiana Cloutiher. Marcela Guerra ya no digamos a Lily Téllez o Patricia Mercado dista mucho de ser considerada una candidata interesante y no un capricho de ricos nuevos, como su esposo Samuel que como rico inexplicable le encantó el jueguito de la política, porque deja harto parné.
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